¿Quiénes somos más allá de lo que mostramos?

Una mirada a nuestras capas, estrategias y diferentes formas de ser

¿Quiénes somos más allá de lo que mostramos?

Estamos hechos de muchas capas, partes, capas que nos cubren.

Muchas veces, ni siquiera somos conscientes de nuestra complejidad, que puede ser fascinante. Tenemos tantas partes diferentes que se manifiestan en distintos ambientes, con diferentes personas y en diferentes contextos.

La forma en que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. La manera en que miramos la vida. La forma en que pensamos, sentimos y reaccionamos.

Y todo esto también puede ir cambiando a lo largo de la vida, acompañando las diferentes etapas y experiencias por las que vamos pasando.

Por eso, ¿y si nos miráramos como si estuviéramos hechos de diferentes capas?

La primera, la más visible, diría que es aquello que se manifiesta diariamente.

Nuestras estrategias.

Estrategias que, en realidad, fueron formas que aprendimos para existir en el mundo, para protegernos y para intentar responder a necesidades fundamentales, como el vínculo y la seguridad.

Desde bebés, nacemos biológicamente preparados para establecer vínculos con nuestras figuras de apego, con quienes nos cuidan. Somos totalmente dependientes y, poco a poco, vamos desarrollando capacidades de autonomía.

Pero todo este proceso está íntimamente ligado a la relación con quienes nos acogen y nos acompañan durante los primeros años de vida.

Aprendemos a caminar por la vida.

Construimos estrategias para sobrevivir, aunque eso implique, a veces, desvalorizar o minimizar aquello que sucede dentro de nosotros.

Muchas veces, asimilamos creencias y desarrollamos formas de protegernos, intentando asegurarnos de que seguimos perteneciendo a nuestro entorno y manteniendo las relaciones de las que dependemos.

Inevitablemente, hay experiencias internas que quedaron sin ser acogidas, necesidades que no encontraron respuesta o partes de nosotros que no tuvieron espacio para expresarse.

No necesariamente porque alguien hiciera algo deliberadamente para perjudicarnos —aunque esto también puede suceder—, sino porque, en aquel momento, no fue posible hacerlo de otra manera.

Y tuvimos que adaptarnos.

Poco a poco, todos estos mecanismos pueden quedar guardados en un lugar menos consciente de nosotros. Se mezclan con aquello que pensamos que somos y pasan a formar parte de nuestra manera de habitar el mundo.

Por eso…

¿Y si, a pesar de todo esto, en nuestro interior pudiéramos reconocer un “yo” disponible para observar?

Un “yo” capaz de mirar con cierta distancia, pero también con cariño, amor y compasión.

Un “yo” observador, curioso, que nos permite reconocer diferentes posibilidades de ser, de existir y de vivir.

No es un camino fácil ni inmediato. Pero, con constancia y, sobre todo, con dedicación hacia nosotras mismas, podemos empezar a recorrerlo.

Quizás conocernos verdaderamente no se trate de cambiar quiénes somos, sino de crear espacio para descubrir otras formas de ser.

Un abrazo 🫂

Daniela

¿Quiénes somos más allá de lo que mostramos? Nuestras capas