Del miedo a la libertad

¿Y si, en lugar de intentar alejar nuestros miedos, empezáramos por escucharlos y comprender qué vienen a decirnos?

Del miedo a la libertad

El miedo muchas veces nos limita y nos impide alcanzar nuestro potencial.

¿Qué harías si no tuvieras miedo? ¿Qué has estado posponiendo por miedo a fracasar? ¿Tienes miedo de decepcionar a los demás? ¿De fracasar? ¿De equivocarte? ¿De arrepentirte?

Muchas veces, el miedo también nos está protegiendo. No es necesariamente un freno que nos pide parar, sino una señal de alerta que nos aporta mucha información. Y, si lo miramos desde esta perspectiva, puede convertirse en una invitación a conocernos mejor.

¿Cuál es la función de tu miedo? ¿Desde cuándo está ese miedo en ti? ¿Qué voz tiene? ¿Qué color? ¿Qué tono? Si tuviera un nombre, ¿qué nombre le pondrías? Y si tuviera una imagen, ¿cuál sería?

Conocer nuestros miedos nos ayuda, poco a poco, a familiarizarnos con ellos. Y, cuando empezamos a conocer aquello que antes nos resultaba desconocido, se vuelve más fácil gestionar lo que sentimos. Así, podemos adoptar una actitud más observadora e incluso sentirnos más empoderadas en nuestra vida, en lugar de quedarnos atrapadas en el miedo y en los ideales de lo que podríamos hacer si…

Son los pequeños pasos los que componen un gran camino. Del miedo a la libertad.

Te dejo entonces una última pregunta: ¿cuál es ese pequeño cambio que podría transformar tus días?

¡Y si te apetece compartir conmigo tus reflexiones, aquí estoy!

Un abrazo,

Daniela