¿Cómo está tu cuerpo ahora?

La importancia de escuchar tu cuerpo: empezar a escuchar tu cuerpo puede ser el inicio de una nueva forma de encontrarte o de comprenderte mejor.

¿Cómo está tu cuerpo ahora?

El cuerpo puede ser una puerta de entrada a nuestro mundo interno. No existe una forma correcta de sentir. Cada experiencia es única y merece ser escuchada con curiosidad y sin juicios.

Para mí, poco a poco, empezar a llevar la atención a las sensaciones corporales fue un descubrimiento increíble. Aprender a notar y sentir verdaderamente lo que estaba ocurriendo en mi cuerpo me ofreció una nueva forma de estar en el momento presente.

Pero ocurrió algo sorprendente.

Las sensaciones que se manifestaban en el aquí y ahora empezaron, a veces, a llevarme a otros lugares: recuerdos, pensamientos, colores, imágenes, palabras, emociones...

Qué puerta de entrada tan increíble.

Empecé sentándome a meditar y llevando la atención al cuerpo. Practiqué body scan, conocí el Focusing —una práctica que invita a prestar atención a las sensaciones corporales y a permitir que, a partir de ellas, algo pueda revelarse— y también empecé a mirar la práctica de asanas en Yoga como una forma de explorar la dimensión somática y emocional de la experiencia.

Más tarde, mi recorrido en el Instituto Carl Rogers me permitió conocer la Psicoterapia Centrada en el Cuerpo y técnicas somáticas de contacto, liberación e integración. Todo ello profundizó aún más mi relación con el cuerpo, la experiencia y el mundo interno.

Hay muchas formas de escuchar el cuerpo.

¿Y si quieres empezar?

A solas, permítete unos minutos para parar, respirar y observar.

Pregúntate:

«¿Cómo está mi cuerpo ahora?»

¿Qué sensaciones aparecen?

¿Hacia qué parte del cuerpo se dirige tu atención?

Quizás sientas tensión, calor, frío, peso, ligereza, presión, movimiento... O quizás no sientas nada especialmente evidente. Y está bien.

No necesitas encontrar la sensación «correcta».

Si alguna sensación despierta tu atención, permítete quedarte con ella durante unos instantes. Sin tener que crear inmediatamente una narrativa, encontrar una explicación o justificar lo que estás sintiendo. Simplemente, observar.

Puedes colocar una mano sobre esa zona del cuerpo y respirar hacia ella, permitiéndote estar un poco más cerca de esa experiencia.

Prueba a incorporar este pequeño ritual a tu día a día, no como una obligación más, sino como un gesto de autocuidado.

Y, si a partir de ahí surge algo, puedes escribir sobre ello. También puedes, si lo sientes adecuado, compartirlo con alguien con quien te sientas segura/o, en un espacio donde exista confianza.

Escuchar el cuerpo también puede ser desafiante

Nuestras sensaciones corporales suelen estar subestimadas.

Quedan fuera de nuestra lista de prioridades y, poco a poco, también pueden quedar fuera de nuestra atención. Y, sin embargo, sentir el cuerpo es algo tan biológico e innato.

Cuando nacemos, nuestra experiencia está profundamente conectada con el cuerpo y sus sensaciones. A medida que crecemos, los estímulos externos aumentan, las exigencias del día a día se multiplican y el espacio para notar lo que ocurre dentro de nosotros puede hacerse cada vez más pequeño.

A veces, vamos perdiendo la capacidad de parar, notar y escuchar.

Y, incluso cuando conseguimos prestar atención al cuerpo, no siempre es fácil quedarse con aquello que aparece.

El cuerpo puede traer sensaciones que no sabemos describir, nombrar o comprender. Puede traer algo extraño, incómodo o incluso aterrador. Puede llevarnos a un lugar que desconocemos.

Por eso, escuchar el cuerpo no siempre consiste simplemente en «parar y relajarse».

También puede significar encontrarnos con aquello que estaba pidiendo nuestra atención.

Y no tenemos que recorrer este camino a solas.

Podemos aprender, poco a poco, a acercarnos al cuerpo con curiosidad, respeto y seguridad.

Notar el cuerpo no es algo nuevo. Es, de alguna manera, volver a nuestras raíces —a un lugar crudo y profundamente humano de nuestra experiencia.

Quizás puedas empezar con una pregunta sencilla:

¿Cómo está mi cuerpo ahora?

Un abrazo,

Daniela

Cómo está tu cuerpo? La puerta de entrada a tu mundo interno